
Se levantó tomando el cuerpo de ella entre sus brazos. La tendió en la cama y miró su figura entre penumbras. Su vestido rasgado. El cabello revuelto. La piel más pálida que nunca. La boca entreabierta y sus ojos ya no miraban. La respiración de una diosa dormida. El cuello con tatuajes incoherentes, hilos de sangre, hebras de fluidos rojos, jeroglíficos que relataban el instante de una vida...
2 comentarios:
dale euge! salgamos,,, cuando me encuentre conectada preguntame, o por blog, o por mensaje,, un beso
euuuuuugenia, te quiero y hoy voy a los protagonistas y si tocan de nuevo esas cosas para el culo em voy (no se que tien que ver ).
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